Un nuevo estudio de la red Responsibility Europe, de la que el Grupo AFNOR es miembro con su etiqueta Engagé RSE, confirma lo que muchos actores ya intuían: las organizaciones con etiqueta de responsabilidad social obtienen mejores resultados, tanto económicos como organizativos. Una constatación que cobra especial relevancia en un contexto en el que los marcos normativos internacionales convergen hacia una mayor transparencia y exigencia.
RSE: un motor de rendimiento... en todo el mundo
La pregunta es universal: ¿cómo medir el impacto real de una iniciativa de RSE? El estudio realizado en septiembre de 2025 por la consultora independiente Time to Be para Responsibility Europe ofrece una respuesta clara, basada en una muestra internacional de 743 organizaciones. Los resultados muestran que la certificación RSE constituye una ventaja competitiva tangible, independientemente del país o el sector.
Los beneficios económicos observados a nivel internacional
- El 56 % de las organizaciones certificadas declaran tener un acceso más fácil a nuevos mercados, incluso fuera de su país de origen.
- El 41 % observa repercusiones financieras directas.
- El 26 % se beneficia de un acceso facilitado a la financiación, en particular a través de créditos bancarios o de dispositivos públicos.
En un contexto en el que los inversores internacionales integran sistemáticamente los criterios ESG, estas cifras confirman que la certificación RSE se está convirtiendo en un pasaporte global.
Más allá de los resultados económicos, la certificación actúa como un acelerador de la transformación organizativa. Refuerza la estructuración de los procesos, aclara las responsabilidades y mejora la coherencia de las acciones, especialmente en las organizaciones que operan en varios continentes.
Un KPI internacional que confirma la tendencia: el auge de la normaISO 26000
Para reforzar esta observación, un indicador dela encuesta ISO aporta una valiosa información. Según la edición más reciente, el número de organizaciones que utilizan la norma ISO 26000 como marco de referencia ha aumentado más de un 25 % en cinco años, con una adopción especialmente fuerte en Europa, América Latina y Asia-Pacífico. Aunque la norma ISO 26000 no da lugar a una certificación, su difusión mundial pone de manifiesto una clara dinámica: las empresas buscan referencias estructurantes y reconocidas internacionalmente para dar credibilidad a su enfoque de RSE y responder a las crecientes expectativas de los mercados.
Este KPI respalda directamente las conclusiones del estudio Responsibility Europe: cuanto más se ajusta la iniciativa a un marco sólido e internacional, más rendimiento y transformación genera.
ISO 26000: una base mundial, una ventaja frente a las normativas emergentes
En un panorama normativo en plena transformación, la norma ISO 26000 se impone como un punto de referencia universal. La publicación de los contornos actualizados de la directiva CSRD en Europa, así como la creciente adopción de las normas ISSB en muchos países, crean un entorno en el que las organizaciones deben demostrar la coherencia y la madurez de su enfoque de sostenibilidad. En este contexto, la norma ISO 26000 desempeña un papel fundamental. Ofrece un lenguaje común, comprensible y reconocido en todas las regiones del mundo, que permite a las empresas multinacionales armonizar sus prácticas, estructurar su gobernanza y facilitar la recopilación de indicadores para cumplir con los requisitos de información.
Para las organizaciones que ya cuentan con la certificación de un miembro de la red Responsibility Europe, esta coherencia metodológica se traduce en una mayor visibilidad ante sus socios internacionales y una mayor capacidad para anticiparse a los cambios normativos.
Como destaca Alain Jounot, presidente de Responsibility Europe:
«Las cifras del estudio muestran que las empresas comprometidas, y más aún las que cuentan con una certificación, no pierden competitividad. Al contrario, refuerzan su posición en los mercados internacionales».
La certificación RSE ya no es solo un simple indicador de compromiso: es una herramienta estratégica de rendimiento global, reconocida y valorada a nivel internacional. En un mundo en el que convergen las exigencias de sostenibilidad, las organizaciones que se apoyan en certificaciones sólidas disponen de una clara ventaja: credibilidad, rendimiento, atractivo y capacidad de transformación sostenible.
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